Recibir una carta de despido es siempre un trago amargo. Pero cuando lees los motivos que ha escrito la empresa y te das cuenta de que son mentiras, exageraciones o excusas baratas para no pagarte, la tristeza se convierte inmediatamente en indignación.
Sentir que te han echado a la calle de forma totalmente injusta es una de las situaciones más frustrantes a las que se puede enfrentar un trabajador.
Quizás te acusan de una bajada de rendimiento que jamás ha existido. Tal vez alegan que la empresa tiene pérdidas económicas millonarias, pero tú sabes perfectamente que acaban de contratar a dos personas nuevas para tu mismo departamento. O, en el peor de los casos, te despiden tras haber exigido tus derechos, como pedir una reducción de jornada o reclamar unas horas extras.
Sea cual sea tu caso, debes tener una cosa clarísima: lo que diga la carta de despido no es la verdad absoluta. Es solo la versión de la empresa para intentar ahorrarse tu indemnización.
Como abogados de despidos en Madrid, vemos a diario cómo decenas de empresas intentan colar despidos injustificados esperando que el trabajador se asuste, firme los papeles y se vaya a su casa sin rechistar. En este artículo te vamos a explicar exactamente qué es un despido improcedente, cuáles son las trampas más habituales de las empresas y qué pasos exactos debes dar desde hoy mismo para reclamar el dinero que legítimamente te pertenece.

¿Qué se considera legalmente un despido injustificado (Improcedente)?
En el lenguaje de la calle hablamos de «despidos injustos» o «injustificados», pero en el lenguaje de los juzgados de lo Social en Madrid, el término correcto es Despido Improcedente.
Un despido se declara improcedente cuando la empresa te echa sin tener motivos reales, demostrables y de suficiente gravedad. También se considera improcedente cuando la empresa comete errores graves de forma, como por ejemplo, despedirte de palabra sin entregarte una carta de despido por escrito o sin detallar exactamente las causas.
La ley española es muy garantista con el trabajador. Esto significa que la carga de la prueba recae sobre la empresa. Son ellos los que tienen que demostrar ante un juez que tú hiciste algo tan grave como para merecer el despido. Si no pueden demostrarlo con pruebas sólidas (documentos, testigos, auditorías), el despido será catalogado como improcedente.
Las 4 excusas falsas más habituales de las empresas en Madrid
A lo largo de nuestra trayectoria como abogado especialista en despidos en Madrid, hemos identificado patrones muy claros. Las empresas suelen usar siempre las mismas excusas prefabricadas para intentar camuflar un despido injustificado:
- La «falsa» disminución continuada del rendimiento: Es la reina de las excusas. Te acusan de trabajar menos o peor que antes. Sin embargo, para que sea legal, la empresa tiene que demostrar con métricas objetivas y comparativas que has bajado tu productividad de forma voluntaria. Casi nunca tienen esos datos.
- Las causas económicas o productivas infladas: Alegan que no hay dinero para pagar tu nómina y ejecutan un despido objetivo (que solo paga 20 días por año). Pero si luego rascamos en sus cuentas y vemos que hay beneficios o que han externalizado tu puesto, el despido es improcedente.
- Faltas de respeto o desobediencia inexistentes: Te acusan de haber levantado la voz a un superior o de negarte a hacer una tarea. Si no hay testigos imparciales ni pruebas por escrito, es la palabra del jefe contra la tuya.
- El «no superas el periodo de prueba» fraudulento: Te despiden el último día del periodo de prueba, pero resulta que llevabas meses trabajando para ellos mediante contratos temporales ilegales o encadenados.
El error fatal que arruina tu reclamación (Cuidado al firmar)
⚠️ ADVERTENCIA LEGAL: El momento en el que te entregan la carta de despido es el más crítico de todo el proceso. Los nervios pueden jugarte una mala pasada y hacerte perder miles de euros.
Cuando Recursos Humanos o tu jefe te pone la carta de despido y el finiquito encima de la mesa, te pedirán que firmes. Muchos trabajadores, por miedo o desconocimiento, firman sin más.
No lo hagas. Si firmas la carta sin añadir nada más, podrías estar dando a entender que estás de acuerdo con las mentiras que pone en el papel o con las cantidades del finiquito. La regla de oro que siempre damos en nuestro despacho de abogados laboralistas en Madrid es escribir siempre, de tu puño y letra, la frase «NO CONFORME», la fecha del día en que te lo entregan, y tu firma al lado.
Hacer esto no te impide cobrar el paro ni el finiquito que te ofrezcan en ese momento, pero te deja la puerta abierta de par en par para poder demandarles y exigir la indemnización máxima por improcedencia.
Paso a paso para reclamar la improcedencia en Madrid
Si ya tienes la carta en la mano, debes actuar con rapidez. El Derecho Laboral no perdona a los que se duermen en los laureles. Estos son los pasos innegociables:
1. El reloj de arena: Tienes 20 días hábiles Desde la fecha de efectos de tu despido, cuentas con exactamente 20 días hábiles (sin contar sábados, domingos ni festivos) para impugnar la decisión de la empresa. Si dejas pasar el día 21 porque estabas intentando negociar por WhatsApp con tu exjefe, habrás perdido absolutamente todo tu derecho a reclamar.
2. La Papeleta de Conciliación en el SMAC Antes de ir a juicio, es obligatorio presentar un documento llamado Papeleta de Conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) de Madrid. Este documento es vital: en él se exponen los motivos por los que consideras que tu despido es injustificado. Si te olvidas de incluir algún concepto aquí (como unas horas extras impagadas), luego no podrás pedirlo en el juicio.
3. El Acto de Conciliación Serás citado junto a la empresa para intentar llegar a un acuerdo amistoso. Muchas empresas que saben que han hecho las cosas mal, aprovechan este momento para ofrecer dinero y evitar el juicio. Es crucial ir acompañado de profesionales expertos que sepan si la oferta que te ponen en la mesa es justa o es una miseria.
4. La Demanda Judicial Si la empresa no se presenta al SMAC o no hay acuerdo, el siguiente paso es presentar formalmente la demanda ante los Juzgados de lo Social de Madrid. Aquí será el juez quien, tras escuchar a ambas partes y ver las pruebas, dicte sentencia.
¿Qué indemnización te corresponde por un despido improcedente?
Si conseguimos demostrar que tu despido fue injustificado, la ley condena a la empresa a elegir entre dos opciones (y casi siempre eligen la primera):
- Pagar la indemnización máxima legal: Que actualmente está fijada en 33 días de salario por cada año trabajado, con un tope máximo de 24 mensualidades. (Si tu contrato es anterior a febrero de 2012, el cálculo es aún más beneficioso, a razón de 45 días por año en ese primer tramo).
- Readmitirte en tu puesto de trabajo: Pagándote además los «salarios de tramitación», es decir, todos los sueldos que dejaste de cobrar desde el día que te echaron hasta el día que vuelves a sentarte en tu silla.
La diferencia económica entre aceptar un despido objetivo de 20 días y luchar por uno improcedente de 33 días suele ser de miles, o incluso decenas de miles de euros, dependiendo de tu antigüedad.

Por qué no deberías enfrentarte a tu empresa en solitario
Las empresas acuden a los actos de conciliación y a los juicios representadas por abogados de empresa o graduados sociales con mucha experiencia. Su único objetivo es intimidarte para que aceptes la menor cantidad de dinero posible.
Ir sin asesoramiento es entrar a un campo de minas con los ojos vendados.
Necesitas de tu lado a un equipo de abogados expertos en despidos laborales que conozca los trucos de las empresas, que sepa cómo interrogar a los testigos falsos que lleven al juicio y que garantice que todos los plazos y papeletas se presenten de forma impecable.
No permitas que te pisoteen la dignidad ni que se queden con el dinero que has sudado durante años. Si te han despedido sin motivo, contacta hoy mismo con el mejor abogado para despidos en Madrid. Evaluaremos tu carta de despido de forma totalmente transparente y trazaremos la estrategia más contundente para que cobres hasta el último céntimo de tu indemnización.

Jesús Nicolás Ramírez González es abogado en ejercicio, colegiado nº 123.655 del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) y CEO de Supralaboris. Su trayectoria profesional se caracteriza por una sólida formación jurídica, una amplia experiencia procesal y una clara vocación por la defensa rigurosa de los derechos laborales.